Hoy 25-7-2014, Día fuera de tiempo

En el Día fuera de tiempo, es preciso hacer del amor nuestra verdadera misión…de ahí que podemos unirnos para que la Amorización sea nuestra constante conexión. Qué la Luz sea, qué el amor sea, qué la Paz sea….hoy y siempre. Con afecto, la chiru eterna aprendiz

 

 

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Una página súper interesante

De paseo por la red…me topé con una página súperrrr!!!

http://www.laconcienciadeki.com/wordpress/?p=5766#

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Una bella historia de amor.

En un día como hoy, el 10 de marzo de 1964, dos adolescentes de 18 y 17 unieron sus almas  y corazones en una mirada mágica. Han pasado 50 años de ese instante. He aquí su historia en imágenes:

 

http://www.flickr.com/photos/16946842@N06/sets/72157637302837753/

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DE OTROS VERANOS

DE OTROS VERANOS

 

 

      Desde casi los ocho años viví en Medio Poniente, Viña-plan, a media cuadra de la Avenida  Libertad con  catorce norte y a unas tres  cuadras del Pacífico que baña nuestras costas.

      La cercanía del mar no fue motivo para ser muy aficionada a la playa, al nado  y no por aquello de: nada por arriba, nada por abajo. Tampoco a eso de tostarse bajo los rayos del padre- sol, como canta la Sandra Mihanovic.

 

      Prefería los paseos al atardecer, esos típicos de la Avenida Perú, en que contemplábamos por doquier los rostros varoniles y bronceados que se desplazaban de un lado hacia el otro. Era lo que acostumbrábamos las lolas de los sesenta. Algunos especimenes eran verdaderos Adonis y lo fome era que se creían regios y “se  hacían  los lindos”. Bueno, pienso que  admirar una hermosa anatomía no sólo ha sido una actividad propia de una época tan sensacional como la de  los sesenta. Y si bien es cierto, que la mayoría de las chiquillas no teníamos la más mínima oportunidad ya que el  espejo no miente y aquellos galanes se “sabían” del gusto generalizado  de todas o casi todas las féminas en edad de merecer, ¿para que amargarse?….total era cuestión de observar y además, gratis. Ni tonta pa’desaprovechar el momento.

 

        Otra alternativa veraniega, pa’ los que andábamos con poquita plata; era “lookiar” a los eximios ( no eran ex- simios, hago la aclaración) bailarines, quienes al compás del rock y del twist, hacían de las suyas, en la pista de baile del Balneario de Caleta Abarca; con “Caprichito” de  Lucho Dimas, el “Trabajo de verano” de  Larry Wilson, y para qué decir con el  “Sonambulismo” de los Shadows o quizás la “Playa solitaria” de los Rockets.¡¡¡Guauuuuu!!!

 

        La familia Miranda sólo apreciábamos un insólito “subir y bajar” de las cabezas de los capos para el baile, desde nuestra tribuna; mientras los más atrevidos hacían de todo…moviendo sus esqueletos, con pasos increíbles o bien deslizándose con el romántico  “cheek to cheek”. Por siaca, pa’ los lolos de ahora, estos últimos eran los bailes lentos de la época, por algo se hacía alusión a lo de mejilla con mejilla.

 

        He ahí la panorámica de los” trece años hacia arriba”. Con algo de iniciativa, imaginación y empeño…todo lo podíamos lograr.  Bastaba simplemente, el ánimo para pasarlo bien.

        Pero no puedo dejar a un lado, el recuerdo de una de las grandes aventuras con las chicas y chicos del barrio; consistía en subir al cerro del Regimiento Coraceros, cuyo recinto estaba ubicado al frente  del pasaje, por quince norte

        Se transformaba en todo un desafío, pues el ascenso a menudo  era impedido por los chiquillos hijos de los “milicos”, de la institución; quienes vivían con sus familias en la población ubicada en la parte alta de la elevación.  El acceso  no estaba limitado y “cualquier cristiano”, bueno, también los de otra religión; podía llegar hasta allí sin restricción. Ni siquiera se necesitaba un buen estado físico, pues se podía sortear la caminata con pequeños descansos, para no llegar exhaustos a la cúspide y con “la lengua afuera”.

        Para nosotros, las chicas y chicos de Medio Poniente, resultaba ser todo un simbolismo. Nos sentíamos como invasores de su territorio, e incluso nos excitaba sentir el desplazamiento sigiloso  de algún proyectil (camote, huevillo, peñazco), cerca de nuestra integridad física: llámese oreja, frente, rostro, etc, etc. Sentíamos “de miedo eso de estar al borde del chichón”,  por decir lo menos.

       ¡Qué audaces  éramos ! Chicas y chicos por igual. Me pregunto

¿qué nos pasaría a esa generación tan “en la dura”, cuando   se nos vino encima el montón de acontecimientos del 73?  En verdad…no lo sé. Debe haber sido un ataque de “excesiva prudencia”, de parálisis o catarsis  social o de miedo colectivo, digo yo, pues casi todos nos quedamos “piola” por entonces. Salvo un puñado de valientes que sí dieron la cara; ¡Y vaya que lo pasaron mal! ;los demás, el resto, o sea la mayoría “nos funamos” y escondimos la cabeza como el avestruz.

 

        También lo  pasamos bomba en nuestros veraneos en el cámpito” con mis  papás y hermanos; ya sea en Limache o San Pedro.

Como se arrendaba el chalet, para  ganar algunos “pesares” que servirían  para los increíbles gastos de colegio; esos que  se presentan irremediablemente en el temido mes de marzo y con el inicio de clases;  al final llegábamos “from Viña City, a disfrutar como “chino” en esos lares campestres.

        Creo que más bien, gozábamos como “chanchos en el  barro”, por lo del  hábitat o entorno.

        Nosotros, los cuatro niños chicos lo pasábamos  súper  pero mi santa madre finalizaba sus actividades domésticas con el hollín …hasta no sé…hasta donde, por aquello  de cocinar con leña o carbón.  Da   no sé qué  recordar  esos veranos, sobre todo por  ella que es tan lady. Pero creo que en lo más profundo de su ser, estaba feliz; sobre todo al ver nuestra alegría y regocijo y cómo disfrutábamos cada día, durante  nuestra estadía en tan hermosos parajes.

        Pero mi papy no se quedaba atrás en cuanto a molestias se refiere. No siempre coincidían nuestras vacaciones con las suyas, como funcionario del Banco del Estado (Valparaíso-Prat).

Tras una extensa caminata por el típico acceso de tierra tan propio de nuestros campos; debía bajarse los pantalones ( ¿qué estás pensando pillín o pillina?) Primero se los arremangaba, para no terminar como “berlín” o más bien como “empolvado”, incluídos sus lustrosos zapatos. De ahí que llevara consigo un pañito en el bolsillo de su chaqueta, para ascender al bus “Terror del Pacífico”,( perdón…Sol del Pacífico) impecablito.  Nadie diría que estaba veraneando en el campo con toda su  familia, cuando marcaba el reloj-control al llegar a la oficina, con esa increíble facha de macizo galán de cine ¿o cantor de tangos?. Bueno, ambas le calzaban de película. 

 

Comprendí por fin, los sacrificios de mi mamy, la  única vez que  viajamos: el Gordy, los peques ( Poly y Maury) y yo a Pemuco, una localidad de Chillán. También iba con nosotros mi suegrita. Ella se dedicaba a cocinar, pues estábamos en casa de sus parientes cercanos y yo le daba duro a la ropa de  los monstruitos con la escobilla de lavar; tratando de dejarla lo mejor posible.  Me parecía increíble ver tanto barro junto, al  remojar sus lodosas “pilchitas” y todo para que se soltara un poquito la suciedad adherida.

         ¿Habría sido molestia para mi mamy lo de las “mentadas” vacaciones por tierra adentro y con el lavado de nuestra ropa?.  Creo que mucho más, pues nosotros éramos cuatro inquietos pequeñines que sólo querían pasarlo bien.  (Bueno…como todo niño).

 

           Veraneos cuando chica, en casa de mi tata o de mamita Eva, en el Cerro Cordillera (abuelo materno y abuela  paterna), en medio de  esos típicos ventarrones porteños que te vuelan hasta el cielo, sobre todo cuando una tiene los kilitos justos, más bien dicho…es “tirada para flaca”. Lo curioso es, y aunque tú no lo creas; por esos años lucía como fideo de esos largos, los llamados  “cabellos de ángel” y con el paso del tiempo sigo siendo como fideo, claro que hoy … como caracolito. Debe ser por aquello de las hormonas y su acostumbrado desorden, propio de la hermosa edad madura. Para serte franca, ya pasé esa bella etapa de la menopausia. ¡Quién lo diría!.

        ¡Ah, mi tata Lorenzo y su taller de electricidad y ese rico olor a jazmines o a frescas frutillas que parecía perfumar todo el jardín!.

        ¡Ah, mi abuelita Eva, y su perseverancia para rezar cada noche el Rosario a la Virgencita! Y lo tremendo era que le encantaba que la acompañáramos con mis hermanos. Creo que llegábamos a la primera decena y ¡zaz!, nos quedábamos profundamente dormidos. ¡Cómo ama Diosito a los niños, si hasta se compadece cuando se ven enfrentados a algún difícil desafío!

 

Veranos de paseo al Balneario Las Torpederas de mi amado “Panchito”, me refiero a Valparaíso por siaca. Tendida al sol con mi increíble humanidad de 12 años, mientras contemplaba de lejos a mi tía Rebeca…tomada del cordel de seguridad e introduciendo su físico increíble en el Pacífico que, fríamente, nos baña y envuelto en el traje de baño de una pieza….esos de la época, por allá por los cincuenta.

 

Verano de los 60 enventanada en mi dormitorio, en esos años de niña chica; echándole ojitos al vecino del frente; quien hacía lo mismo, devolviéndome las miradas matadoras. Era sólo contacto ocular.  Con el tiempo lo conocí a través de sus hermanas y no fue lo mismo.

¿Sería desilusión?. Lo definitivo: un “nunca más de intercambios visuales” ¡ Cosas de adolescente! A lo mejor él también esperaba algo más de esa tremenda y flaca “femme fatal”.

 

Veranos visitando la Radio Cooperativa para disfrutar de  las interpretaciones de los cantantes de moda como Los Red Juniors (Hermanos Zabaleta) en el programa “El Tocadiscos” de Julio Gutiérrez  y, posteriormente, ensayando como la Brenda Lee porteña y participar los sábado en el auditorio “Capitanac” para salir al aire en el dial de Radio Portales…con la animación de Miguel Davagnino, el papá de Jaime, quien es voz en off del Matinal del Canal 13…Hummmm, y hoy no canto ni en la ducha, jajajaja.

 

Veraneo y paseos familiares  o de fin de curso, en esos años del Superior de  Comercio, con profes jefe y las chicas de entonces. Incluído el viaje de estudios a la Serena (¡qué recuerdos!)  ¿cierto chiquillas?: Panchy, Alicia,  Roberta ( y su hermana), Guillermina, Julia, Olga, Darby, Raquel, Gladys , Turi, Cecilia,  Carmen…..y  la profe,  Agustina Sanitas

 

         ¡Ah, San Pedro! (en 1966) en la bella Quillota, lugar de mi  último veraneo como soltera. ¡ Puchas que la sufrí!.  Mi bajón llegaba a su  ” peak”, cuando el cielo se tornaba rojizo por la caída del sol sobre el poniente y la bella luna llena, comenzaba a aparecer entre los cerros ¡ qué espectáculo!. Pero, ¿cómo podría disfrutarlo?. No me cabían dudas: estaba enferma de amor, o más bien dicho: enamorada hasta las “patas”.

        ¡Qué ansias sentía de contemplar esa bella panorámica con mi Gordy, (antes flaqui) tomaditos de la mano!, románticamente.  Era atroz.  Me lo pasaba a puro suspiro.  Era toda una agresión para mi corazoncito enamorado, aquel maravilloso paisaje sanpedrino

 

Veraneo del 79, esperando (sin querer) el desenlace o la partida de mi suegrita hacia la Eternidad, o del 87, en iguales circunstancias, mientras mi viejito iba al encuentro del Padre  aquel enero que  nunca se olvidará. Veraneos entre risas y lágrimas como es la vida en su esencia y su dinámico y constante fluir Pero antes, el verano del 82; yo estaba en pleno viaje en busca de la paz, tras todo el dolor producido por el término de la vida terrena del Robert, el tercero de mis hermanos; quien se había mudado ” al piso de arriba” de la  casa verdadera, días antes de cumplir treinta años.

 

Veranos en Maitencillo. Fueron dos veranos en ese bello Balneario. Estuvimos instalados en las cabañas de la Javiera Carrera. Esto también representa un buen recuerdo.  El del 80, con el recién estrenado Fito 147 G.L. y el más próximo, el del 93, con  el  Duna Week End (también de Fiat, que es la marca preferida del Gordy). La diferencia, primero como jóvenes papás de cinco peques y el 93, ya como abuelos y claro, con siete hijos, algunos ya padres de familia; otros, adolescentes.

 

Verano del 76, cuando el Gordy  se quemó la espalda con el solcito de la tarde, en una de sus idas a la playa en que acompañó a los peques y le atacó un prurito tal, que le obligó a tomar una resolución que más bien fue una terapia psicológica. Agarró a nuestro bebé de entonces ( el Goyito). Lo ubicó en el cochecito de paseo y se dispuso a vagar…vagar y vagar desde quince norte (allí se ubicaba entonces nuestra “home sweet home”). No sé hasta dónde llegaría con la caminata aquella, creo que recorrió todo el plan de Viña; pero lo curioso fue que dio resultado y el prurito y sus molestias, cedieron como por arte de magia.

 

Y si de quemaduras se trata, aún está el recuerdo vívido del último veraneo en Maitencillo, en el 93. Ambas  piernas le quedaron como jaibas  (pero cocidas)

¡Pobrecito!, apenas podía caminar, menos manejar el Fito, pues doblar el pie le resultaba una tortura.

 Parece increíble que en un verano puede suceder de todo: desde pasarlo bien…hasta un drama.  ¡ Puchas qué quemado el Gordy!.  Y todo por tener esa pielcita delicada y clarita (como de un bebé).  Bueno, él es de esa raza “de sangre azul”. No como una; que es de piel más bien oscurita, “durango” y más resistente.

 

Verano de  Maury y sus ojitos chinos, todo picado de zancudos y quemado …esa vez que lo pasó en Ventanas con un grupo de amigos y”cumpas”.

 

¿Y la alergía con esa atroz picazón de la Carito,  en las dos oportunidades en que fue a Las Cruces, cerquita de Algarrobo? 

Todo gracias al Padre Sol o Hermano Sol. ¡Ah  sol, astro Rey, Hermano Sol, Padre Sol…  cómo picas a veces.! Aunque pensándolo bien ¿qué culpa tiene el Hermano o Padre Sol si poseemos dos dedos de frente para tomar precauciones y  no exponernos a sus rayos?. Es súper cómodo y re´ fácil echarle la culpa a la natura de nuestro mal pasar. ¿No será tiempo de reaccionar y llamar a cada cosa por su nombre?. ¡Puchas, ya se me salió la rebelión de la juventud! ja, ja, ja  ¿ y es que alguien se acuerda de la dulce y bella Charito Armenteros, el guapo y bacán primo Eddie y la “malula”y tremenda Olga Lidia?

Al recordar algunos veraneos de mi niñez y de los Godoy-Díaz; te contaré que lo más típico que vivenciamos con nuestra prole, nuestra siete bendiciones,  ha sido el veraneo “en casita”, o en departamento, dependiendo de nuestro hábitat. Lo pasamos súper bien. Sin duda que son muy valederas las ganas y la disposición anímica, tiene que ver el momento…el momento y sobre todo…por contar con una “family fantástica como la mía. Tan sólo eso basta. Lo demás, corre por cuenta de la creatividad y de la imaginación de cada cual. Ni siquiera  es cuestión  de plata.

 

En verdad, y te cuento la firme,  difícilmente podíamos ahorrar para veranear, aparte de lo que te mencioné de Maitencillo… bueno, tampoco para otros menesteres varios, como la compra de una casa; pero si uno quiere pasarlo bien, es cuestión de proponérselo y todo puede resultar genial. Pasarlo bien, no depende de los medios económicos, de un lugar determinado, de otras personas o situaciones…depende simplemente de la capacidad de cada cual para disfrutar la vida….¡tan simple como eso!

 

Hoy solitos con mi amado…lo pasamos súper…y cuando nos toca cuidar a la Dany, la Panchy y el Juanito, comemos algo rico, en fin…hacemos algo diferente. Para qué te digo, cuando nos juntamos toditos en alguna de nuestras casas, en ese encuentro veraniego de cada año. A veces con Maury de visita, ya que reside en Sao Paulo…pero por lo general estamos casi todo el familión, que ya somos como treinta: con hijas e hijos, sus parejas, las nietitas y los nietitos y hasta el bisnietito ¿qué tal?

El verano pasado (2013) volví a La Serena, lugar que visité en el verano del 64…antes de conocer a mi amado… (10 de marzo de ese mismo año a un mes de la “mirada mágica” que nos conecta hasta hoy). Esta vez fue diferente, porque viajamos juntos y en avión…en verdad te cuento al oído…a la paila…a tu oreja…que fue el viaje de luna de miel que nunca hicimos en estos 47 años de matrimonio.  En el 64 el traslado fue en aquel inolvidable tren que eternizó el viaje como en 17 horas, desde La Calera a la ciudad de las papayas.

         

Veranos de ayer, verano de hoy. Se refunden en mi mente. Van y vienen, casi sin tiempo. Simplemente emergen desde el baúl de los recuerdos para regalarme pautas y escribir este simple relato. La verdad es que maquillé un poquito lo ya escrito en mi libro: “De ayer a hoy” (segunda parte); por el simple hecho que me gatilló la fecha del santo de mi inolvidable tía Rebeca, que fue ayer domingo 9 de febrero y que mora en la Eternidad ya hace unos añitos.

 

Es maravilloso recordar…para lo es más cuando comprendemos que nuestro presente…será prontito un recuerdo en el tiempo que se nos viene. Un abrazo gigantón, de tu amiga 4ver la chiru, la eterna aprendiz.

 

                                      Hoy, en Quilpué, la bella ciudad del sol ( en día nublado) 

                                                 10 de febrero, verano del 2014

 

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Mario Biondi y Navidad

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Feliz de votar en segunda vuelta

¡¡¡Filiz de haber participado en la fiesta de la democracia que es ir a votar!!! Valeeee la penaaaa. Claro que una viejita de 67 tiene en sus genes la responsabilidad de hacer una rayita en el voto…fuera obligatorio…fuera voluntario. Y las opciones son tan válidas: votar por el 6, votar por el 7…votar por el blanco…botar por el nulo…La cuestión es ir a votar y expresar nuestro sentir… no asistir….bueno….no es una opción…es la negación de la expresión. Más allá del resultado son las ganas de asistir a la fiesta…Tan simple como eso.

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51 fantasticos usos del bicarbonato de sodio

Un interesante reportaje de un elemento tan a la mano

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